La esposa de Gegege

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Gegege no Nyoubou es un programa de televisión japonés del 2010, basado en el libro autobiográfico (del mismo título) de Nunoe Mura, la esposa de Shigeru Mizuki. El mismo año se estrenó una película usando el mismo título, adaptando el mismo libro, pero con otros actores.

Primera medida de popularidad: un libro sobre cómo es ser tu esposa se convierte en un best seller y tiene adaptaciones de cine y televisión.

El programa cuenta su historia de vida, desde que es una nena hasta que se casa con Mizuki y tienen hijos grandes. Su lucha para abrirse un poco cuando es una chica, mudarse a Tokyo, los primeros años tratando de sobrevivir a la industria del manga de alquiler, el boom tardío del trabajo de Mizuki, tener y criar hijos, la vida.

Muchas de las anécdotas del programa ya estaban en algunos de los mangas de Mizuki. De los que pude leer, algunas historias están en estos: NonNonBa, Showa, Operación Muerte y la Autobiografía de Mizuki. Supongo que algo de ese material debe estar en el libro de Mura que no pude leer y en la película también.
Todas estas anécdotas se contaron desde ángulos más o menos diferentes, se usaron para construir argumentos diferentes, en contextos más o menos diferentes. Y a mi me encantaron cada vez. La alegría de la repetición.
Este programa fue el primer Asadora que miré. Desde los 60s, los Asadoras son, hasta donde se, un format único de Japón: cada capítulo dura 15 minutos, salen de Lunes a Sábados a las ocho de la mañana y duran 26 semanas, así que hay dos por año. El que se pasa la primera mitad del año lo produce NHK Tokyo y el segundo NHK Osaka. Cada serie la protagoniza una mujer y muestra el camino de su vida. De nuevo: la alegría de la repetición.

Era muy tentador comparar el programa, por tema, protagonista, preocupaciones y, supongo, audiencia modela, con las novelas (argentinas y colombianas) que miraba y adoraba cuando era chico. Siempre es interesante encontrarse con un sentido familiar de la calidez en algo que parece tan lejano.

Segunda medida de popularidad: Hace unos meses fuí a un bar de Karaoke japonés en Nueva York. Mientras caminaba por el pasillo, escuché a una chica cantando, a pleno, la canción de la apertura del programa. Abrí la puerta y vi lo que parecían ser unos ejecutivos y ejecutivas japoneses, todos cantando juntos. Entré y canté con ellos una estrofa y me sonrieron como con aprobación. Seguí para el baño y eso fue todo.

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